dimanche 27 septembre 2009

BOLAÑO/La construcción de un mito


Bolaño: la construcción de un mito
Por Leonardo Tarifeño

Los críticos de Estados Unidos lo transformaron en la gran marca de la literatura latinoamericana. Su novela Los detectives salvajes destronó a Cien años de soledad . Gael García Bernal lo interpretará en el cine. Quién era y qué peligros enfrenta su obra en la era del marketing . Escriben Leonardo Tarifeño y Horacio Castellanos Moya

La tarde del 7 de febrero del 2003 hablé con Roberto Bolaño por última vez. Yo vivía en México DF y era coeditor de El Ángel , la revista cultural del diario Reforma , para la que él colaboraba con cierta regularidad. Esa tarde había muerto Augusto Monterroso, y mi jefe me ordenó reunir testimonios de distintos escritores sobre el gran cuentista guatemalteco, exiliado en México desde 1944. Bolaño era amigo de la casa, admiraba cierta literatura exquisita emparentada con la de Monterroso, conocía de primera mano la cultura mexicana y también sabía, como el autor de "El dinosaurio", lo que significaba vivir y escribir muy lejos del país natal. Para mí, llamarlo era una buena idea; para él, no tanto. Me atendió con afecto y franqueza, como siempre, y muy amablemente declinó la invitación. "Además, la próxima necrológica que te toque escribir va a ser la mía", me dijo, con un tono que entonces no supe si era de tristeza o ironía. No lo tomé en serio y le pedí que, si estaba tan seguro, la escribiera él y me ahorrara el trabajo (y el disgusto, debí agregar). Él insistió, entre risas, y ambos prometimos pensar en el artículo de su muerte. Menos de seis meses después, el 14 de julio de ese mismo año, Bolaño moría en España, víctima de una larga enfermedad hepática.

No sé por qué, esa tarde de julio, mi jefe no volvió a pedirme que reuniera opiniones de escritores, en ese caso acerca del creador de Los detectives salvajes . Yo no cumplí mi palabra, no escribí su necrológica (me gusta y me da miedo pensar que lo estoy haciendo ahora). Bolaño sí cumplió la suya, y de sobra, con 2666 , su monumental novela inconclusa, toda una necrológica enloquecida y brutal cuya última palabra es "México". En otra de las conversaciones que sostuvimos, siempre por vía telefónica, le reclamé que nunca apareciera por su teóricamente queridísimo Distrito Federal. Hasta donde yo sabía, lo más cerca que había estado de volver al país al que le debía, según sus palabras, su "formación intelectual" había sido en 1999, cuando Chile fue el invitado de honor de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL). Bolaño ya tenía su pasaje y había comprometido su participación en varias mesas literarias, pero a último momento prefirió quedarse en casa y pidió que en su lugar se invitara a Pedro Lemebel. "¿Por qué no vienes, si aquí se te admira, tienes amigos y la ciudad te encanta?", llegué a preguntarle alguna tarde. "Porque no se regresa al lugar del crimen", me respondió, otra vez, con un tono entre irónico y triste. Y otra vez, como si fuera un destino o simple irresponsabilidad, en aquella ocasión yo tampoco lo tomé en serio. Hasta ahora, cuando pienso que "México" fue la última palabra que escribió e intento ver allí una pista que delate al prófugo imposible de atrapar.

Pero, ¿cuál es el "crimen" cometido por Roberto Bolaño? ¿A quién o a quiénes afecta su "delito"? ¿Y qué huellas conviene seguir para absolverlo o condenarlo? En las calles de Barcelona, el esténcil con su retrato compite con los grafitis hiphoperos o las pintadas en favor del nacionalismo catalán. El pasado jueves 10 se presentó en Pekín la traducción al chino mandarín de Los detectives salvajes . En Estados Unidos, 2666 recibió el National Book Critics Award, y Time la eligió como la novela del 2008. Por esos días, la dirección de la cárcel de Huntville, en Texas, le negó el pedido de Los detectives salvajes al preso número 1.385.412, ya que el libro "transgrede el manual de orientación para reos". Un año antes, The New York Times y The Washington Post destacaron a Los detectives salvajes entre las diez mejores novelas de 2007. En octubre pasado, el temido agente literario Andrew Wylie, actual encargado de los derechos de la obra del escritor chileno, dio a conocer la aparición de El Tercer Reich , novela oculta e inédita de Bolaño, de quien su editor español, Jorge Herralde, nunca había tenido noticias. Y hace apenas tres meses se anunció que Gael García Bernal podría interpretar a Arturo Belano (álter ego de Bolaño) en la versión cinematográfica de Los detectives salvajes , dirigida por el mexicano Carlos Sama. El extraño y heterogéneo caudal de noticias a su alrededor y la creciente mitificación de su figura confirman que Bolaño se ha convertido en un fenómeno global de la literatura latinoamericana, un impacto que en términos de aceptación crítica en otras lenguas sólo parece comparable al que en su día conquistó Gabriel García Márquez con Cien años de soledad (1967). Si lo de Bolaño fue un crimen, hay motivos para pensarlo como un crimen perfecto.

¿Y sus huellas? Para aquella FIL de 1999, Bolaño rechazó el viaje a Guadalajara pero no la invitación a escribir un artículo en una edición especial del suplemento cultural Hoja por Hoja , en ese momento la principal publicación de la feria, de distribución gratuita. El motivo de su artículo era José Donoso, por cierto uno de los escritores ampliamente homenajeados en aquel encuentro. El texto de Bolaño, "El misterio transparente de José Donoso" (compilado en Entre paréntesis ), empieza de la siguiente manera:

Me cuesta escribir sobre Donoso. En casi todo estoy en desacuerdo con él. Cuando agonizaba, leí que pidió que le recitaran "Altazor", de Huidobro, y la imagen de Donoso en una cama de la que ya no iba a salir, escuchando los versos de "Altazor", me pone enfermo. No tengo nada contra Huidobro, me gusta Huidobro, pero ¿cómo alguien que se está muriendo puede querer que le lean ese poema?

Sigue así:

La herencia de Donoso es un cuarto oscuro. En el interior de ese cuarto oscuro pelean las bestias. Decir que él es el mejor novelista chileno del siglo es insultarlo. No creo que Donoso pretendiera tan poca cosa. Decir que está entre los mejores novelistas de lengua española de este siglo es una exageración, se lo mire como se lo mire.

Y concluye:

Sus seguidores, los que hoy portan la antorcha de Donoso, los donositos, pretenden escribir como Graham Greene, como Hemingway, como Conrad, como Vonnegut, como Douglas Coupland, con mayor o menor fortuna, con mayor o menor grado de abyección, y desde esas malas traducciones llevan a cabo la lectura de su maestro, la lectura pública del mayor novelista chileno.

Tal vez valga la pena aclarar que los "donositos" a los que se refería en ese párrafo eran muchos de sus colegas presentes en la FIL. Con semejante artículo-bomba, el autor no necesitó ir a la feria para estar allí y en boca de todos. El tono, el gesto y el sentido de la oportunidad visibles en "El misterio transparente de José Donoso" manifiestan los intereses de un escritor para el que la intervención y la ética literaria eran tan importantes como la obra (y de alguna manera la complementaban). Si Donoso encarnaba el rol del padre de la narrativa chilena, ahí aparecía Bolaño para dar, con tantos argumentos como recelos, la nota discordante. En sus años de joven promesa había hecho lo mismo en México, por entonces contra Octavio Paz, de quien saboteaba sus lecturas públicas junto a su amigo Mario Santiago (Ulises Lima en Los detectives salvajes ). "Bolaño tuvo una clara estrategia de solitario que impone su ley, repudia la convención, descree de la gloria y sus poderes. La condición única era su signo", escribió Juan Villoro en el prólogo a Bolaño por sí mismo . En una ya célebre entrevista para la edición mexicana de Playboy , la periodista argentina Mónica Maristain le preguntó por qué le gustaba llevar siempre la contraria, a lo que él respondió, magistral: "Yo nunca llevo la contraria". Y a Eliseo Álvarez le confesó que se hizo trotskista porque no le gustaba "la unanimidad sacerdotal, clerical, de los comunistas. Siempre he sido de izquierda y no me iba a hacer de derechas porque no me gustaban los clérigos comunistas, entonces me hice trotskista. Lo que pasa que luego, cuando estuve entre los trotskistas, tampoco me gustaba la unanimidad clerical de los trotskistas, y terminé siendo anarquista [...]. Ya en España encontré muchos anarquistas y empecé a dejar de ser anarquista. La unanimidad me jode muchísimo".

Sus ídolos eran los "pistoleros, exploradores, gambusinos, gauchos, hombres apartados de la ley común pero que se asignan a sí mismos una moralidad severa, determinada por las arduas condiciones de su oficio", recuerda Villoro. En una entrevista donde se le preguntó de qué forma regresaría a la Tierra después de muerto, Bolaño contestó que lo haría convertido en "colibrí, que es el más pequeño de los pájaros y cuyo peso, en ocasiones, no llega a los dos gramos. La mesa de un escritor suizo. Un reptil del desierto de Sonora". Como los francotiradores, el detective salvaje en persona sólo era tal si actuaba en soledad (a lo mejor por eso disfrutaba tanto la presencia de los amigos, como han asegurado Rodrigo Fresán, Antoni García Porta y Villoro, entre otros compañeros de ruta). Hijo de un boxeador, parecía creer que sus palabras sólo tenían sentido si las pronunciaba desde el ring. Lo curioso es que sus provocaciones y desmesuras, hoy transformadas en la marca registrada de una rebeldía neobeatnik, tienen más de guanteo con un sparring que de pelea por el título mundial. Años después de atacar a Octavio Paz en su propio territorio, comentó en más de una oportunidad que admiraba algunos de sus ensayos y al menos "cuatro poemas" suyos. La crítica a Donoso termina por orientarse a sus probables discípulos. Y de Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, prohombres del boom a los que alguna vez miró con desconfianza, en 1999 afirmó que "son superiores, y no creo que el tiempo vaya a perjudicar sus obras". En cada escaramuza del hombre que trabajó como descargador de barcos (en Francia) y sereno de un camping (en España) no late el dogma concluyente del gurú, sino la búsqueda permanente de quien no ignora que "la literatura no se hace sólo de palabras". La misma búsqueda que realizan Ulises Lima y Arturo Belano en pos de Cesárea Tinajero en Los detectives salvajes , la aventura que recorre la esquiva identidad de Benno von Archimboldi en 2666 .

Tal vez el crimen no tan perfecto de Bolaño haya sido sostener que el oficio literario exige algo más que destreza lingüística, sin ser nunca lo suficientemente explícito con lo que trataba de decir. Es posible que no haya manera de ser explícito en esas cuestiones; quizás en la literatura y el arte hay ciertos asuntos importantes que no se pueden explicar. No parece exagerado afirmar que el escritor chileno murió en el intento por ser lo más claro posible en este asunto, y que de veras lo fue gracias a la insólita potencia que vibra en 2666 . "Muchas pueden ser las patrias de un escritor, se me ocurre ahora, pero uno solo el pasaporte, y ese pasaporte evidentemente es el de la calidad de la escritura -dijo, en voz alta, en su discurso de agradecimiento por el premio Rómulo Gallegos a Los detectives salvajes -. Que no significa escribir bien, porque eso lo puede hacer cualquiera, sino escribir maravillosamente bien, y ni siquiera eso, pues escribir maravillosamente bien también lo puede hacer cualquiera. ¿Entonces qué es una escritura de calidad? Pues lo que siempre ha sido: saber meter la cabeza en lo oscuro, saber saltar al vacío, saber que la literatura básicamente es un oficio peligroso." En sus libros, en especial Estrella distante y La literatura nazi en América , da la impresión de que el mayor peligro de la literatura consiste en la formación de eruditos inmorales, torturadores ilustrados, "dandys del horror", en palabras de Villoro. En Bolaño, la cultura no salva, y por el contrario, muchas veces es garantía de exquisita sordidez. Como en los cuentos de Llamadas telefónicas , el narrador -de fuerte impronta autobiográfica- advierte que el mundillo de escritores y críticos es de lo más turbio y dudoso que se pueda imaginar, y allí sospecha que la presunta nobleza del arte debe de estar en otro lado. Ante ese panorama, el detective salvaje busca, y en su investigación descubre que tal vez aprenda a saltar al vacío si es fiel a una fuerte ética literaria y personal. El escritor sube al ring, y ahí descubre que enfrente lo esperan los enigmas de su oficio. La ética y la estética son lo mismo. Por eso es que salir a dar batalla es tan importante como escribir un gran libro.

Con razón, el crítico español Ignacio Echevarría ha señalado que la figura dominante en la obra de Bolaño es el poeta. El prosista consagrado se veía a sí mismo como poeta, y los poemarios Tres , Los perros románticos y La universidad desconocida son algo más que la bitácora del narrador clandestino. En su mirada, el poeta es aquel donde ética y estética consuman su particular matrimonio, lo más parecido a un superhéroe de la literatura. En alguna entrevista, el autor dijo que si tuviera que asaltar el banco más seguro del mundo lo haría en compañía de poetas, y el relato "Enrique Martín" comienza con un enunciado que también es una declaración de principios: "Un poeta lo puede soportar todo. Lo que equivale a decir que un hombre lo puede soportar todo. Pero no es verdad: son pocas las cosas que un hombre puede soportar. Un poeta, en cambio, lo puede soportar todo". Durante una cena, a Villoro le dijo: "Soy un marine; donde me pongas, resisto". Y en el formulario con el que pidió la beca Guggenheim, a la hora de rellenar el apartado de "trabajos realizados", Bolaño anotó: "Todos los oficios". La extraordinaria candidez que recorre a los jovencísimos Ulises Lima y Arturo Belano en la búsqueda de los secretos de la poesía (y de la vida) parece asomar en ese formulario indiscreto. Con la candidez no se va muy lejos, pero el mundo no se cambia si no se es un poco cándido. ¿Qué seriedad hay en el escritor que pide una beca y se define como trabajador de "todos los oficios"? La insobornable seriedad del cándido. En esa línea, quienes lo conocieron recuerdan que le gustaba considerarse "cazador de cabelleras". La frase aparece en el relato "Sensini" y apunta a los escritores que, como el propio Bolaño, vivían de alzarse con los jugosos e ignotos premios literarios de provincias. Pero el premio máximo del "cazador de cabelleras" es conquistar la del rival más poderoso (Paz, Donoso) y cuidar la propia, tarea para la cual quizá no haya nada mejor que haberse ejercitado en "todos los oficios". Aunque el mundo lo entienda y lo valore por eso, o no lo entienda y lo desprecie por la misma razón.

Hoy resulta difícil saber si el éxito de Bolaño es una huella que lo condena o lo absuelve en su peculiar aventura literaria y vital. Es el escritor en lengua española más reconocido de su generación, y la unanimidad que tanto despreciaba comienza a amenazarlo. A mí me gusta creer que la clave de su presente y futuro está escondida en una escena de La pista de hielo (1993), novelita muy menor si se la compara con Los detectives salvajes o 2666 . El fragmento en el que pienso es cuando Nuria, campeona de natación, entra en el mar, y uno de los personajes masculinos, enamoradísimo de ella, la sigue. Nuria avanza y se mete cada vez más adentro entre las olas; el hombre da su mejor esfuerzo para alcanzarla y cuando llega advierte que no tendrá energías para volver. Para él, cada brazada es algo que lo conduce a la felicidad o al abismo, y lo único seguro es que el momento es un mal momento; sin embargo, y aun en contra de las evidencias, las da igual, simplemente porque es algo que no puede dejar de hacer. A lo lejos, desde el mar, la playa es un horizonte alucinado e imposible, pero la mujer se acerca y lo ayuda para que pueda regresar. Del mismo modo, Bolaño y su literatura fueron más llá de donde creían poder ir, y serán algunos de sus nuevos lectores -no el marketing ni el cine- los que ubiquen sus libros, ilusiones y salidas de tono en su justa dimensión. De eso se trata el verdadero crimen perfecto.

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Autorretrato
Bolaño en sus palabras

Una selección de fragmentos de entrevistas con el autor de Nocturno de Chile trazan el perfil de un escritor creativo y polémico

-¿Tuviste alguna influencia de tus padres en cuanto al gusto por la literatura?
-No, la verdad es que, digamos en términos genealógicos, provengo de dos familias: una que arrastraba quinientos años de analfabetismo constante y riguroso, y la otra, la materna, que arrastraba trescientos años de desidia, también constante y rigurosa. En ese sentido soy la oveja negra en mi familia. Supongo que hubieran preferido cualquier otra cosa. La verdad es que, conociendo lo que conozco ahora, que ya tengo 50 años, tampoco a mí me gustaría que un hijo mío fuera escritor. Es bastante duro ser escritor, aunque, bueno, tampoco hay que exagerar [...]. Mi madre sí que leía más, pero si me hubiera formado con los gustos de mi madre ahora sería una especie de Marcelo Serrano o de Isabelo Allende, que por otro lado no estaría mal, porque no hubiera conocido los tormentos del escritor y sí hubiera conocido las mieles de los millones, lo que, visto en perspectiva, no es una mala salida.
(Revista Turia, Barcelona, junio de 2005)

-¿Cuál es el defecto propio que deplora más?
-Yo soy una persona llena de defectos y todos son deplorables.

-¿Cuál es el defecto que deplora más en otros?
-La intransigencia, la prepotencia, la intolerancia.

-¿Qué persona viva le inspira más desprecio?
-Son muchas, y ya soy demasiado viejo para establecer un ranking.

-¿Qué palabras o frases usa más?
-"Joder" y "coño".
(Diario La Tercera, Santiago de Chile, 19 de marzo de 2000)

-Siempre se les pregunta a los escritores, y ésta no será la excepción, por su fuente básica de inspiración. Algunos se inspiran más en la vida, otros más en la literatura.
-Por lo que a mí concierne, en ambas.
(Revista Capital, Santiago de Chile, diciembre de 1999)

-¿Crees en la inspiración o en la constancia?

-En la constancia. Pero cuando llega la inspiración te das cuenta de que la constancia es una verdadera mierda. Lo que hay que hacer es provocar la inspiración, y para hacerlo hay que ser constante.

-¿Tu opinión de los premios ha cambiado desde que ganaste el Herralde de Novela?
-De los premios grandes tengo en general una mala opinión. Pero antes de empezar a publicar prosa en Seix Barral, estuve dos o tres años viviendo de lo que ganaba con los premios de provincias. Eran premios de tercera división, pero para mí son los auténticos premios, a los que le tengo una profunda gratitud.
(Revista Qué Leer, Barcelona, septiembre de 1999)

-¿No cree que si se hubiera emborrachado con Isabel Allende y Ángeles Mastretta otro sería su parecer acerca de esos libros?
-No lo creo. Primero, porque esas señoras evitan beber con alguien como yo. Segundo, porque ya no bebo. Tercero, porque ni en mis peores borracheras he perdido cierta lucidez mínima, un sentido de la prosodia y el ritmo, cierto rechazo ante el plagio, la mediocridad o el silencio.

-¿Usted es chileno, español o mexicano?
-Soy latinoamericano.

-¿Por qué le gusta llevar siempre la contraria?
-Yo nunca llevo la contraria.

-¿Cómo enamoró a su esposa?
-Cocinándole arroz. En esa época yo era muy pobre y mi dieta era básicamente de arroz, así que lo aprendí a cocinar de muchas formas.

-¿Qué cosas les debe a las mujeres de su vida?
-Muchísimas. El sentido del desafío y la apuesta alta. Y otras cosas que me callo por decoro.

-¿Qué cosas lo aburren?
-El discurso vacío de la izquierda. El discurso vacío de la derecha ya lo doy por sentado.
( Revista Playboy, México DF, julio de 2003 )

-¿Qué es lo que finalmente quiere que nos quede como gesto en el rostro a nosotros, sus lectores, cuando terminamos un libro suyo?
-Aquí hay dos respuestas, la pregunta ésta es muy buena. Primero, que cada lector es dueño de su propio rostro, y que yo no tengo nada que ver con el estado en que quede ese rostro. Y segundo, que si por casualidad cada lector ha podido ver en mis libros a alguien cercano a él, pues yo me daría por satisfecho. Sobre todo a alguien cercano que no cerrara puertas, a alguien cercano que abra puertas y ventanas y que luego desaparezca, porque hay muchas cosas por leer y la vida no es tan breve como se piensa.


(Programa Perfiles, Radio Francia Internacional, mayo de 2002)

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Literatura Latinoamericana
Una guía posible de lectura

La obra de Bolaño presenta la relación entre la cultura y el Mal, la crítica al exilio y la reivindicación del espíritu juvenil. Todo narrado por voces y personajes singulares

Roberto Bolaño se dio a conocer ante el público y la crítica hispanoamericana con La literatura nazi en América (1996), novela experimental e inclasificable, pensada como un catálogo de minibiografías de narradores y poetas fascinados por la sofisticación como una forma del Mal. El espíritu del libro evocaba las Vidas imaginarias, de Marcel Schwob, pero también La sinagoga de los iconoclastas, de J. R. R. Wilcock y el borgeano Historia universal de la infamia. Su aparición representó una sorpresa potentísima, un pequeño gran acontecimiento en la narrativa latinoamericana de esos años.

Su novela siguiente, Estrella distante (1996), profundizaba en las relaciones entre el Mal y la cultura (tema que también recorre Nocturno de Chile, cuyo título original era el nada metafórico Tormenta de mierda), y además revelaba la que tal vez sería la faceta más elogiable del autor: su capacidad para crear voces narrativas singularísimas y muy poderosas, muchas veces en una encrucijada ética de inusual complejidad. Bolaño aparecía como un escritor que no le temía a lo política o literariamente incorrecto, y su destreza técnica le permitía hacer equilibrio en el precipicio moral. ¿Un torturador puede ser un dandy? ¿La cultura ennoblece, o la sensibilidad puede crecer al margen de toda ética? Estrella distante no da respuestas concluyentes, pero lo que sugiere resulta inquietante.

En 1997 apareció Llamadas telefónicas, volumen de cuentos que de alguna manera sintetiza los mundos de sus libros anteriores. Cada relato se yergue como la biografía en acción de un determinado personaje, y las turbulencias entre la cultura y la moral se sitúan muchas veces en el áspero mundo de la diplomacia literaria. La novedad visible en este caso era la huella autobiográfica, evidente en"Sensini" (sobre un escritor que sobrevive presentándose en los concursos literios de provincias) y "Detectives" (acerca de un joven preso durante el golpe de Pinochet, liberado por un ex compañero de escuela, como le ocurrió al propio Bolaño). También aquí aparece por primera vez Arturo Belano, álter ego del autor, quien junto a Ulises Lima protagoniza Los detectives salvajes (1998).

La imponente 2666 (2004, póstuma e inconclusa) y Los detectives salvajes representan los momento más altos de la narrativa de Bolaño, aquellos en los que su maestría para la construcción de voces se combina con una extraña "cuarta dimension temporal, donde todo parece irremediablemente perdido", según el crítico Mihály Dés. La novela relata la búsqueda de una poeta, Césarea Tinajero, a cargo de dos poetas jóvenes, Ulises Lima y Arturo Belano, pero entre otras cosas narra el fin de las ilusiones de la juventud, el amor a la literatura y las extrañas carambolas con las que la realidad suele divertirse. Otras novelas del autor, como Amuleto (1999) y Amberes (2002), resultan satélites de Los detectives salvajes, ya que los mismos personajes entran y salen de los distintos libros, y la frontera que separaría realidad y ficción se mantiene igual de borrosa.

Tras los premios Rómulo Gallegos y Herralde de Novela a Los detectives salvajes, en Hispanoamérica aparecieron otros títulos de Bolaño que habían sido publicados en ediciones casi perdidas por entonces, entre ellos Monsieur Pain (publicada en 1982 como La senda de los elefantes) o el thriller heterodoxo La pista de hielo (1993). El agravamiento de una enfermedad hepática precipitó la edición de 2666, proyecto de cinco libros que el autor pensaba publicar por separado. Se trata del texto más ambicioso de un autor consciente de que no le queda tiempo de vida para corregir o escribir una página que no valiera la pena. La anécdota cruza el tema de Los detectives salvajes (la búsqueda de un escritor legendario) con los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez, al norte de México. Vista en conjunto, la obra de Bolaño no impone una novedad (como el "realismo mágico" creado por Gabriel García Márquez) ni estructuras narrativas minuciosas (en el sentido de las catedrales literarias de Mario Vargas Llosa) y destaca por la puesta en escena del desencanto político, el nomadismo latinoamericano de la década de 1970 y el peso de una mirada literaria muy crítica con las tradiciones del exilio.

L.T.

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La mirada ajena
Sobre el mito Bolaño
Por Horacio Castellanos Moya

El autor devela la estrategia de marketing que impuso al escritor chileno, a quien conoció, como nuevo paradigma de la literatura latinoamericana en Estados Unidos. Una operación que, afirma, no le resta mérito a su obra

Me había propuesto no volver a hablar o escribir sobre Roberto Bolaño. Ha sido objeto de demasiado manoseo en los dos últimos años, sobre todo en cierta prensa estadounidense, y me dije que ya bastaba de intoxicación. Pero aquí estoy de nuevo escribiendo sobre él, como un viejo vicioso, como el alcohólico que promete que ésa es la última copa de su vida y a la mañana siguiente jura que sólo se tomará una más para salir de la resaca. Y la culpa de mi recaída la tiene mi amiga Sarah Pollack, quien me hizo llegar su agudo ensayo académico precisamente sobre la construcción del "mito Bolaño" en Estados Unidos. Sarah es profesora en la City University de Nueva York y su texto, titulado "Latin America Translated (Again): Roberto Bolaño?s The Savage Detectives in the United States", será publicado en el próximo número de la revista trimestral Comparative Literature.

Albert Fianelli, un colega periodista italiano, parodia al doctor Goebbels y dice que cada vez que alguien le menciona la palabra "mercado" él saca la pistola. Yo no soy tan extremista, pero tampoco me creo el cuento de que el mercado sea esa deidad que se mueve a sí misma gracias a unas leyes misteriosas. El mercado tiene dueños, como todo en este infecto planeta, y son los dueños del mercado quienes deciden el mambo que se baila, se trate de vender condones baratos o novelas latinoamericanas en Estados Unidos. Lo digo porque la idea central del trabajo de Sarah es que, detrás de la construcción del mito Bolaño, no sólo hubo un operativo de marketing editorial sino también una redefinición de la imagen de la cultura y la literatura latinoamericanas que el establishment cultural estadounidense ahora le está vendiendo a su público.

No sé si sea mi mala suerte o si a otros colegas también les sucedió, pero cada vez que me encontraba en territorio estadounidense -podía ser en el bar de un aeropuerto, en una reunión social o donde fuera- y cometía la imprudencia de reconocer ante un ciudadano de ese país que soy escritor de ficciones y procedo de Latinoamérica, éste de inmediato tenía que desenvainar a García Márquez, y lo hacía además con una sonrisa de autosuficiencia, como si me estuviera diciendo "Los conozco, sé de qué van ustedes" (claro que me encontré con otros más silvestres, que alardeaban con Isabel Allende o Paulo Coelho, lo que tampoco hacía diferencia, porque se trata de versiones light y de autoayuda de García Márquez). En los tiempos que corren, sin embargo, esos mismos ciudadanos, en los mismos bares de aeropuertos o en reuniones sociales, han comenzado a desenvainar a Bolaño.

La idea clave es que durante treinta años la obra de García Márquez, con su realismo mágico, representó la literatura latinoamericana en la imaginación del lector estadounidense. Pero como todo se desgasta y termina percudiéndose, el establishment cultural necesitaba un recambio, hizo tanteos con los muchachos de los grupos literarios llamados McOndo y Crack, pero no servían para la empresa, sobre todo porque, como explicaSarah Pollack, era muy difícil vender al lector estadounidense el mundo de los iPods y de las novelas de espías nazis como la nueva imagen de Latinoamérica y su literatura. Entonces apareció Bolaño con Los detectives salvajes y su realismo visceral.

"Que nadie sabe para quién trabaja" es una frase hecha que me gusta repetir, pero también es una realidad grosera que me ha golpeado una y otra vez en la vida. Y no sólo a mí, estoy seguro de ello. Sigamos. Los cuentos y las novelas breves de Bolaño venían siendo publicados en Estados Unidos, con esmero y tenacidad, por New Directions, una editorial independiente muy prestigiosa pero de difusión modesta, cuando de pronto, en medio de las negociaciones para la compra de Los detectives salvajes, apareció, como surgida de los cielos, la poderosa mano de los dueños de la fortuna, quienes decidieron que esta excelente novela era la obra llamada para el recambio, escrita además por un autor que había muerto hacía muy poco, lo que facilitaba los procedimientos para organizar la operación, y pagaron lo que fuera por ella. La construcción del mito precedió al gran lanzamiento de la obra. Cito a Sarah Pollack:

El genio creativo de Bolaño, su atractiva biografía, su experiencia personal en el golpe de Pinochet, la calificación de algunas de sus obras como novelas de las dictaduras del Cono Sur y su muerte en 2003 a causa de una falla hepática a sus cincuenta años de edad contribuyeron a "producir" la figura del autor para la recepción y el consumo en Estados Unidos, incluso antes de que se propagara la lectura de sus obras.

Quizá no haya sido yo el único sorprendido cuando, al abrir la edición norteamericana de Los detectives salvajes, me encontré con una foto del autor que no conocía. Es el Bolaño posadolescente, con la cabellera larga y el bigotito, la pinta de hippie o del joven contestatario de la época de los infrarrealistas, y no el Bolaño que escribió los libros que conocemos. Celebré la foto, y como soy un ingenuo, me dije que seguramente había sido un golpe de suerte para los editores conseguir una foto de la época a la que alude la mayor parte de la novela. (Ahora que los infrarrealistas han abierto su sitio web, ahí se encuentran colgadas varias de esas fotos, en las que descubro a mis cuates Pepe Peguero, Pita, el "Mac" y hasta al periodista peruano radicado en París José Rosas, de quien yo desconocía su pertenencia al grupo). No se me ocurrió pensar entonces, pues el libro apenas salía del horno y comenzaba el revuelo en los medios de Nueva York, que esa evocación nostálgica de la contracultura rebelde de los años 60 y 70 era parte de una bien afinada estrategia.

No fue casual entonces que en la mayoría de artículos sobre el perfil del autor se hiciera énfasis en los episodios de su juventud tumultuosa: su decisión de salirse de la escuela secundaria y convertirse en poeta; su odisea terrestre de México a Chile, donde fue encarcelado luego del golpe de Estado; la formación del fracasado movimiento infrarrealista con el poeta Mario Santiago; su existencia itinerante en Europa; sus empleos eventuales como cuidador de camping y lavaplatos; una supuesta adicción a las drogas y su súbita muerte.

Estos episodios iconoclastas eran demasiado tentadores como para que no fueran convertidos en una tragedia de proporciones míticas: he aquí alguien que vivió los ideales de su juventud hasta las últimas consecuencias. O como rezaba el titular de uno de esos artículos: ¡Descubran al Kurt Cobain de la literatura latinoamericana!

Ningún periodista estadounidense resaltó el hecho, advierte Sarah Pollack, de que Los detectives salvajes y la mayor parte de la obra en prosa de Bolaño "fueron escritos cuando éste era un sobrio y reposado hombre de familia", durante los últimos diez años de su vida, y un excelente padre, agregaría yo, cuya mayor preocupacion eran sus hijos, y que si al final de su vida tuvo una amante, lo hizo en el más conservador estilo latinoamericano, sin atentar contra la conservación de su familia. "Bolaño aparece ante el lector (estadounidense), incluso antes de que uno abra la primera página de la novela, como una mezcla entre los beats y Arthur Rimbaud, con su vida convertida ya en materia de leyenda."

Digo yo que a Bolaño le hubiera hecho gracia saber que lo llamarían el James Dean, o el Jim Morrison, o el Jack Kerouac de la literatura latinoamericana. ¿Acaso no se titula la primera novelita que escribió a cuatro manos con García Porta Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce? Quizá no le hubiera hecho gracia saber los motivos ocultos por los que lo llaman así, pero ésa es harina de otro costal. Lo cierto es que Bolaño siempre fue un contestatario; nunca un subversivo, ni un revolucionario involucrado en movimientos políticos, ni tampoco un escritor maldito (como sí lo fue su mentor de aquellos primeros años, el poeta veracruzano Orlando Guillén, pero ésa es otra historia que espera ser contada), sino un contestatario, tal como lo define la Real Academia: "Que polemiza, se opone o protesta contra algo establecido".

Fue contestatario contra el establishment literario mexicano -ya fuera representado por Juan Bañuelos u Octavio Paz- a principios de los años 70; con esa misma mentalidad contestataria, y no con una militancia política, se fue al Chile de Allende (a propósito de ese viaje, que un periodista del New York Times ha puesto en duda, he llamado a mi amigo el cineasta Manuel "Meme" Sorto a Bayonne, Francia, donde ahora vive, para preguntarle si no es cierto que Bolaño pernoctó en su casa en San Salvador cuando iba hacia Chile y también a su regreso -el mismo Bolaño lo menciona en Amuleto- y esto es lo que Meme me ha dicho: "Roberto aún venía conmocionado por el susto de haber estado en la cárcel. Se quedó en mi casa de la colonia Atlacatl y luego lo llevé a la parada del Parque Libertad a que tomara el autobús hacia Guatemala"). Y se mantuvo contestatario hasta el final de su vida, cuando ya la fortuna lo había tocado y arremetía contra las vacas sagradas de la novelística latinoamericana, en especial contra el boom, a quienes llamaba, en un email que me envió en 2002, "el rancio club privado y lleno de telarañas presidido por Vargas Llosa, García Márquez, Fuentes y otros pterodáctilos".

Fue esa faceta contestataria de su vida la que serviría a la perfección para la construcción del mito en Estados Unidos, del mismo modo que esa faceta de la vida del Che (la del viaje en motocicleta y no la del ministro del régimen castrista) es la que se utiliza para vender su mito en ese mismo mercado. La nueva imagen de lo latinoamericano no es tan nueva, pues, sino la vieja mitología del "the road-trip" que viene desde Kerouac y que ahora se ha reciclado con el rostro de Gael García Bernal (quien también interpreta a Bolaño en el film que viene, a propósito). Con la novedad de que, para el lector estadounidense, dos mensajes complementarios, que apelan a su sensibilidad y expectativas, se desprenden de Los detectives salvajes: por un lado, la novela evoca el "idealismo juvenil" que lleva a la rebeldía y la aventura; pero, por el otro, puede ser leída como un "cuento de advertencia moral", en el sentido de que "está muy bien ser un rebelde descarado a los diecisiete años, pero si uno no crece y no se convierte en una persona adulta, seria y asentada, las consecuencias pueden ser trágicas y patéticas", como en el caso de Arturo Belano y Ulises Lima. Concluye Sarah Pollack: "Es como si Bolaño estuviera confirmando lo que las normas culturales de Estados Unidos promocionan como la verdad". Y yo digo: es que así fue en el caso de nuestro insigne escritor, quien necesitó asentarse y contar con una sólida base familiar para escribir la obra que escribió.

Lo que no es culpa del autor es que los lectores estadounidenses, con su lectura de Los detectives salvajes, quieran confirmar sus peores prejuicios paternalistas hacia Latinoamérica, como la superioridad de la ética protestante del trabajo o esa dicotomía por la cual los norteamericanos se ven a sí mismos como trabajadores, maduros, responsables y honestos, mientras que a los vecinos del Sur nos ven como haraganes, adolescentes, temerarios y delincuentes. Dice Sarah Pollack que, desde ese punto de vista, Los detectives salvajes es "una muy cómoda elección para los lectores estadounidenses, pues les ofrece los placeres del salvaje y la superioridad del civilizado". Y repito yo: nadie sabe para quién trabaja. O como escribía el poeta Roque Dalton: "Cualquiera puede hacer de los libros del joven Marx un liviano puré de berenjenas, lo difícil es conservarlos como son, es decir, como un alarmante hormiguero".

adnCASTELLANOS MOYA Estilo y conciencia política Nacido en El Salvador en 1957, Horacio Castellanos Moya es hoy un referente insoslayable de la nueva literatura hispanoamericana. Exiliado de su país, entre otras novelas escribió El asco. Thomas Bernhard en San Salvador (1997), El arma en el hombre (2001), Desmoronamiento (2003) y Tirana Memoria (2008), todas publicadas por Tusquets

Articulo:
http://www.lanacion.com.ar 19/09/2009

Benjamín G-ROSADO/Tim ROBBINS: "Gran Hermano es una disfunción social"


Tim Robbins
Por Benjamín G-ROSADO
"Gran Hermano es una disfunción social"

El actor y director californiano lleva a Madrid, Barcelona, Bilbao y Vitoria la adaptación que su compañía Actor's Gang ha hecho del 1984 orwelliano. Un montaje de pequeño formato que a modo de thriller psicológico pone en tela de juicio los imperativos categóricos de las sociedades modernas. El Cultural ha hablado con un entusiasmado Tim Robbins que vuelve a emplearse ‘detrás’ de la escena para abordar los peligros de la videovigilancia, la censura y la manipulación con una propuesta hiperrealista, y en versión original, que ha de leerse entre líneas.

A Tim Robbins (California, 1958) le cuesta pasar inadvertido entre las agitadas avenidas de Nueva York. Lo delatan 194 centímetros de aplomo y su apariencia de personaje icónico (El juego de Hollywood, Short Cuts, Cadena perpetua, Mystic River) e iconoclasta a partes iguales. Una actitud que le ha procurado un Oscar y tres Globos de Oro, pero que le tiene vetada la entrada en la Avenida de la Fama de Hollywood y en las convenciones que organiza la Asociación Nacional del Rifle. Es un peaje, el del activismo político, que paga de buena gana. Lo explica con un discurso depurado que huye del circunloquio y el fárrago electoralista. Lleva cuatro años paseando por tres continentes su adaptación teatral de 1984 y no hay entrevista que haya concedido en la que no termine dilucidando airosamente sobre el estado de las escuelas, la retirada de los tropas de Iraq o el promisorio seguro de salud. “Es imposible hablar de esta obra sin aludir a estas cuestiones tan prioritarias”, arranca al teléfono desde un local en la Avenida de las Américas del West Village neoyorquino.

La popular antiutopía de George Orwell es el plato fuerte del ciclo Una mirada crítica del Centro Dramático Nacional que se podrá ver en el Teatro María Guerrero de Madrid del 24 al 27 de septiembre y que, ya en octubre, se moverá por Barcelona, Vitoria y Bilbao. El elenco lo integra media docena de actores de la compañía Actor’s Gang, uno de los grupos teatrales más veteranos de Los ángeles que el mismo Robbins fundó en 1981, poco después de graduarse en Interpretación por la Universidad de California. “Mis primeras experiencias sobre un escenario estuvieron oficiadas por autores europeos”, recuerda el director de Pena de muerte. “Por entonces, nos interesaba mucho el expresionismo alemán de Bertolt Brecht o el surrealismo francés de Alfred Jarry. Autores que se encontraban en las antípodas del teatro costumbrista que se estilaba entonces a este lado del charco”.

Dos Strasberg juntos.

Ya desde su orígenes, Actor’s Gang (o Banda de actores) conseguía conjugar con habilidad el compromiso social de Group Theatre con el dinamismo de Actor’s Studio. “Se podría decir que Actor’s Gang concilia a los dos Strasberg. El de los años 30 y el de los 50. Con una sutil diferencia, y es que nosotros llevamos el realismo a su máxima expresión”. En el diario colectivo de Gang se cuentan 68 obras sobre un espectro que abarca desde Shakespeare, Böchner, Molière, Esquilo, Ibsen o Chéjov a autores contemporáneos de la enjundia de Kurt Vonnegut o Thornton Wilder, cuyo Our Town han empezado a mover este mismo año.

Su visión distópica del mundo llega a España el próximo jueves en versión original y con unos sobretítulos que a muchos les traerán a la memoria la versión operística que se le encargó a Lorin Maazel y que bajo el mismo título se estrenó en 2005 en la Royal Opera House de Londres. “No creo que los sobretítulos sean un handicap obligatoriamente en tanto que la obra ha sido planteada como un viaje a las emociones. Además -esgrime complaciente-, me consta el buen nivel de inglés del público español”.

El montaje de Robbins (que cuenta con la escenografía de Richard Hoover y Sibyl Wickersheimer) y la adaptación del actor, director y escritor Michael Gene Sullivan se centra en los aspectos más dramáticos de la novela de Orwell. Y así ocurre que el tormento de los protagonistas (Cameron Dye, Keythe Farley) y las fechorías de sus verdugos (Nathan Kornelis, Kaili Hollister, V. J. Foster, Steven M. Porter) se reciben más epidérmica que intelectualmente. Sullivan apenas cambia una coma del texto original, pero sobre el escenario el infierno existencial de Winston Smith adquiere los tintes de un thriller psicológico en el que se plantean más preguntas que respuestas se dan.

No es requisito imprescindible entender cada palabra para captar el contexto. La elocuencia de los gritos y la locuacidad de los métodos de tortura a los que es sometido Smith remiten por sí solos a los titulares de los periódicos de ayer: la guerra de Iraq, el Patriot Act, las técnicas empleadas en los interrogatorios de la CIA y un largo etcétera con un denominador común. “Ni en el estreno de la obra en Los ángeles, allá en 2005, ni en las sucesivas giras por países orientales ha sido necesario citar a Bush para que el público sacara sus propias conclusiones. No había en el guión ninguna alusión explícita a las barbaries de Abu Ghraib. Pero la gente sabe leer entre líneas, por mucha propaganda infecta a la que haya sido sometida”. Se refiere a la campaña de desinformación que capitanearon algunos medios de comunicación, en concreto el New York Times y las televisivas CBS, CNN, Fox o una aún insaciable NBC que acaba de fichar a una de las hijas del ex mandatario norteamericano para presentar un programa de educación infantil. Por eso, desde los atentados del 11-S, Robbins sólo se asoma a los editoriales de The Nation y Democracy Now! “Las mentiras de la prensa y la televisión dieron forma a ese enemigo imperecedero que llevábamos años buscando . Y lo peor de todo es que la gente que escribió esas falsedades sobre las armas de destrucción masiva siguen hoy firmando al pie de otros artículos. Un humilde blog se acerca más a la verdad que las cabeceras del New York Times”.

Una llamada al debate

De estos años girando con su compañía por América, Europa y Asia se queda con las sesiones de debate que se improvisaban al final de las representaciones en los estados de Utah o Texas, donde esperaban un público previsiblemente más conservador que el que luego se encontraron. “Aquella gente conectaba inmediatamente con el mensaje de la obra, y, tras los aplausos, se crearon sesiones de debate sobre distintos temas que nos preocupaban. También en Hong Kong nos sorprendimos de la buena acogida”.

Lo bueno de Robbins es que detrás de su agudizado sentido cívico yace un cauto optimismo que hace que todos los reproches a los Estados Unidos acaben con la misma sentencia: “Lo mejor de los americanos -insiste una y otra vez- es que sabemos aprender de nuestros errores”.

Claro que no todos los disparates son fácilmente enmendables. La obra expone los efectos devastadores de la video- vigilancia. El director emplea un tono dialéctico para abordar la cuestión (“la seguridad ha terminado convirtiéndose a una falacia con efecto dominó que ya se está volviendo contra nosotros”) y, para poner en antecedentes, ha protagonizado una campaña de concienciación ciudadana para el estreno de la obra a su llegada al Teatre Poliorama de Barcelona, donde un 73% está a favor de este tipo de dispositivos de seguridad. “La videovigilancia preventiva y el espionaje de comunicaciones violan deliberadamente nuestro derecho a la intimidad y tienen muchos elementos en común con la política del miedo que ejercen nuestros gobiernos”.

Orwell 25 años después


En el vídeo promocional, Robbins encuentra una cámara escondida en su habitación. Su gesto ingenuo e indefenso enlaza con los inquilinos de los realities que llenan el prime time. “El Gran Hermano televisivo, esos programas que mezclan salvajemente voyeurismo y exhibicionismo, no es más que una disfunción social, una perversión de nuestra naturaleza”. Tanto su mujer, la también actriz Susan Sarandon, como él se han manifestado en contra de estos ataques a la privacidad, pero aseguran no haber recibido hasta la fecha ningún mensaje intimidatorio. “Si alguien pincha mis llamadas o lee mis correos -bromea- estará perdiendo un precioso tiempo. No tengo nada que ocultar”.

Obra de referencia dentro de un género que nos hizo soñar con odiseas espaciales mucho antes de la cuenta, 1984 tiene más de precipitada que de premonitoria. Al menos, para el año al que iba dedicada. Nada significativo ocurrió en 1984 que no pasara ya en el verano de 1948, cuando el periodista británico se retiró a una isla escocesa de Jura para novelar lo que ocurría al otro lado del Telón de Acero. En la efemérides de ese año encontramos el primer paseo espacial autopropulsado que nos brindó el Challenger o aquel micrófono importunamente encendido sobre el que Reagan masculló frente a miles de personas que invadiría Rusia en menos de cinco minutos. Más que entonces, para Robbins 1984 pide a gritos una relectura hoy, en estos tiempos de crisis y de cambios estructurales. “No voy a negar que Obama encarna la gran esperanza de nuestra nación, y quizá del mundo. Pero aún es pronto para aplaudir. La representación aún no ha terminado”.

Articulo :
http://www.elcultural.es 16/09/2009

Winston MANRIQUE SABOGAL/Entrevista a Sam SAVAGE


Entrevista a Sam Savage
"Lo que hace importante una novela no son sus acontecimientos"
Por Winston MANRIQUE SABOGAL

Tras su exitoso debut a los 66 años con Firmin, el estadounidense edita El lamento del perezoso: un puzle sobre laberintos de la creación literaria

Cerca de la frontera del frío polar hay una casa de madera de colores caribeños cercada de vegetación y rodeada de silencio. Sólo se escucha la voz grave y baja de un hombre que habla de la dicha y la desdicha de escribir toda la vida sin publicar, hasta que lo logró con 66 años y se topó con el éxito.

Lo sorprendió a las afueras de Madison (Wisconsin), en un barrio boscoso de casas de madera de dos aguas y porches tan características del centro de Estados Unidos, conocidas como estilo craftsman. Allí vive Sam Savage, un completo desconocido hasta hace tres años cuando, con Firmin, la fábula de una rata que se va humanizando a medida que devora libros en una librería, ha pasado a las primeras páginas de la narrativa contemporánea de medio mundo. Ahora, con su segunda y esperada novela, El lamento del perezoso (Seix Barral), es cuando Savage echa un vistazo atrás en su vida al saber que hay alguien al otro lado: más de un millón de personas en 14 idiomas que lo han seguido con Firmin, y que pueden aumentar si finalmente es llevada al cine.

Sam Savage se ve sereno ante tanta novedad en este viaje organizado por la editorial Seix Barral. En el salón amarillo de aquella casa, como traída de una playa jamaicana, está sentado en su mecedora de madera con su aspecto de náufrago rescatado, discreto, delgado y con el pelo y la barba blanca ya arregladas. Vive allí con su familia desde hace cuatro años, por ser más apropiada para su hija que tiene una minusvalía, tras haber dejado su natal Carolina del Sur y Charleston.

Pero hasta llegar aquí, su vida ha sido una errancia continua. Ha habido un Savage amante de la poesía, un Savage estudiante de filosofía alemana, un Savage díscolo, un Savage con incesantes preguntas, un Savage en busca de respuestas, un Savage viajero por Europa, un Savage profesor de Filosofía en Yale, un Savage rebelde, un Savage mecánico de bicicletas, un Savage carpintero, un Savage tipógrafo, un Savage desencantado por no dar con su sueño...

Incluso un Savage periodista. Un recuerdo que creía secreto y que lo sorprende y hace reír. Es legado de su madre, que admiraba la literatura y a los corresponsales de prensa. No sabe muy bien dónde quedó esa vocación porque al mismo tiempo empezó a escribir poesía y narrativa. "Quería trabajar en un periódico y lo logré durante seis meses, pero cuando empecé a verlo desde dentro me di cuenta de que no era lo mío. Trabajé como joven ayudante en el departamento editorial. A lo mejor hoy en día pasa lo mismo con los periódicos o las editoriales, que desde fuera son atrayentes, pero ya dentro la percepción cambia".

Eso no le impide revivir por un momento aquella época juvenil y atreverse a dar un titular sobre la vida de una persona apasionada por la literatura pero cuyas búsquedas vitales lo llevan a desempeñar diferentes oficios y trabajos hasta que después de los 60 años publica una novela y triunfa: "Trabajó escribiendo durante 40 años su libro"; y con un sumario: "Todo lo que vivió antes hizo falta para llegar hasta aquí".

Un aquí iniciado en 2006 con la edición de Firmin por parte de una pequeña editorial de Minneapolis, Coffee House. Un año después la editorial española Seix Barral compró los derechos mundiales y desde entonces las recomendaciones de los lectores, iniciadas a través de Internet, no han parado. Sam Savage parece el mismo si se sigue su vida a través de las fotos, antes y después del éxito. Descreído, ausente. En apariencia: "Ahora tengo una confianza que antes no tenía. No es que mi vida haya cambiado radicalmente porque sigo de la misma manera. Lo bueno es que ahora que presento mi segunda novela sé que mis libros van a ser publicados, sé que hay alguien al otro lado, sé que tengo una audiencia y que ya no es un trabajo de escritura tan solitario".

Cuarenta años tardó en editar, cuarenta años en los que ha imaginado y dejado inconclusas varias historias, y, como le ha ocurrido a otros autores que empiezan a publicar ya mayores, tiende a ser prolífico. Firmin lo escribió en seis meses. "Tengo la sensación, seguramente errónea, pero creo que en mi cabeza tengo los libros en capas: uno encima de otros, sólo tengo que escribirlos y necesito quitar los que están encima para realmente llegar al buen libro que sé que hay allí en el fondo. Tengo que escribir estos para dar con él. ¡Ya están escritos, sólo tengo que quitarlos de en medio! Ya están concebidos en mi cabeza. Como las ciudades de Troya que estaban unas encima de otras".

Y como ellas, que una vez descubiertas emergen con un mundo exclusivo en cada persona que las contempla, Savage ha comprobado que los libros trascienden la idea original y el propósito de quien los concibe. Si Firmin puede interpretarse como un homenaje a la lectura, El lamento del perezoso muestra el universo interior de un escritor de provincias, editor de revista literaria, crítico, hijo, esposo, amigo y casero que confluyen en Andrew Whittaker, un hombre a través del cual Savage ha mostrado en este drama con tintes de humor parte de la trastienda de la creación literaria, de sus trampas y sus laberintos. "Es verdad. No lo tenía en la cabeza, pero la novela puede verse así". Reconoce que una vez el autor publica su libro éste pasa a ser del lector: "¡Siempre! Al principio, cuando escribes y acabas un libro, es difícil hablar de él. Ahora, por ejemplo, me resulta más fácil hablar de Firmin, porque hay tanta gente que me ha dado sus puntos de vista, o por las reseñas, que tengo una visión más completa. En cambio, de El lamento del perezoso aún no lo veo todo y me cuesta más hablar de él".

Pero ¿media algo entre la idea y el momento de sentarse a escribir, como, por ejemplo, contárselo a alguien? "No hablo de mis libros. Simplemente trabajo sin un plan. Incluso concibo las historias sin saber cómo van a acabar, sin pensarlas demasiado, fluyen. Necesito el proceso de escritura físico para poder desarrollar el argumento, porque si anticipo mentalmente lo que va a suceder tengo miedo de tirar por un camino inapropiado a la hora de escribir. ¡Y como no tengo plan no tengo plot!".

Imaginación pura. Tampoco es que se trate de una escritura automática. Una prueba reveladora, según él, es que en El lamento del perezoso -estructurada a través de cartas, notas, apuntes y pasajes de una novela que escribe el protagonista con lo que el lector va armando la vida del personaje- empezó la escritura sin nada en la cabeza especialmente, pero cuando escribió la carta donde un hombre le pide al protagonista que arregle el tejado de su vivienda supo que Andrew era el propietario de una casa que estaba en ruina: "Quizá de ahí vino esa idea de algo en descomposición". El retrato de un hombre cuyo mundo íntimo, familiar y creativo se agrieta y derrumba, y que mientras huye en pos de lo que cree su salvación, cada paso y zancada que da lo único que hacen es cimbrear su vida y acelerar su desmoronamiento.

Es una novela en la cual el escritor, el personaje y el lector tienen la misma información y, a través de este puzle, van descubriendo el destino al mismo tiempo. "Es una estructura intencional. Aquí el lector tiene que poner más que el escritor porque debe imaginarse cosas que insinúan las cartas. Debe complementar y terminar la novela, hacer los acabados. Andrew tiene una vida pero pretende tener otras o ser otras personas. Intenta ponerse máscaras. A lo largo de la novela nos vamos dando cuenta de que debajo de esas máscaras no hay nada; y cuando él lo descubre lo escribe convirtiendo ese reconocimiento en una liberación".

Asoma ahí un hilo que parece conectar sus dos novelas, y éstas con su vida real. Los personajes de Savage comparten un punto: seres en la periferia personal e intelectual, excluidos, angustiados por sus propios sueños. Incomprendidos que quieren hacerse oír. La nueva novela puede ser vista como dos caras de la misma moneda: mientras Firmin, la rata, se va humanizando con los libros, Andrew, el escritor, se va apocando y marginando a medida que aumentan sus estrategias para obtener notoriedad. Ambos tienen el sentimiento de estar atrapados en mundos que no les corresponden.

Sam Savage sabe lo que es entrar y salir toda su vida de mundos diferentes, de sueños inacabados. Ahora, con 69 años, parece estar en su sitio de escritor reconocido y popular, pero alejado de las veleidades y mundillos literarios. Está cómodo al vaivén lento de su mecedora a cuyos brazos se aferra por instantes con sus grandes manos, mientras sus ojos azules asustadizos lo miran todo, ajeno al fresco que le regala detrás un ventilador blanco y mudo.

El lamento del perezoso deja entrever una crítica a cierta vanidad o displicencia del mundo de los escritores, de las editoriales y de las publicaciones literarias. Y también a los egos enormes, aunque Sam Savage crea que los grandes autores no tienen egos desproporcionados. "Pero comprendo que mi novela pueda verse así".

Lo dice un novelista que reconoce que lee poca literatura contemporánea desde hace casi 40 años, lo cual le impide dar una opinión sobre lo que se escribe hoy. "Normalmente son autores más jóvenes que yo y es difícil juzgar a escritores de otra generación. No es justo". En cambio, recomienda a narradores como William Gaddis, Peter Matthiessen y Gilbert Sorrentino. Tres creadores poco populares. "Muy difíciles de traducir. El hijo de Sorrentino, Christopher, también ha escrito una novela, y dice que su padre nunca estaba seguro de si el libro que escribía se iba a publicar. No supo lo que yo sé ahora: que al otro lado tengo quien me escuche".

Misterios de la conexión con los lectores. Una clave para todos podría estar en el consejo que Andrew, el protagonista de El lamento del perezoso, le escribe a su madre en la residencia de ancianos: "La gente se aburre porque no se fija en los detalles". Una frase que Savage comparte: "Todo está en los detalles. Alguien muy bueno podría escribir una novela sin salir de esta habitación. Pero parece que en los últimos años se ha impuesto, al menos en Estados Unidos, que un libro importante debe tener acontecimientos trascendentales, guerras o asesinatos. Sin embargo, lo que hace importante una novela no son sus acontecimientos necesariamente, los detalles son clave. Hay grandes novelas en la historia sin un evento detrás. Pero hoy todo el mundo quiere escribir la gran obra del Holocausto o que defina el mundo".

Es el momento en que el Savage escritor empieza a dar paso al Savage pensador. Sin aspavientos. Con la misma voz pausada y un poco débil, a causa de una enfermedad pulmonar. Un hombre vestido de azul y cámel, que tiene delante un ventanal por donde ve un día celeste y muy luminoso que quizá le recuerda la Carolina del Sur de vientos atlánticos más cálidos y no estos enfriados por el lago Michigan, incluso en verano.

La memoria, el recuerdo y los hechos del pasado es un tema que le interesa en su segunda novela, derivado de una situación inquietante: Andrew dice no tener recuerdos de la infancia porque no tiene fotos. ¿No es una trampa, acaso, que el pasado y los recuerdos de hoy existan en la medida en que haya fotos o vídeos? "Uno nunca recuerda lo que pasó. Uno recuerda lo que recuerda. En ese sentido, seguramente, las fotos e imágenes ayudan a dar forma al pasado. Tú recuerdas tu pasado, y el pasado de lo que habrá de ser tu futuro. Es decir, las cosas que sucederán en el futuro tienen sentido en la manera en que recuerdas ese pasado. Como cuando un escritor mira atrás y ve las cosas que le hicieron escritor, pero si, por ejemplo, termina siendo asesino, recordará las cosas que lo fueron llevando a ser un asesino".

El pasado hecho un trampantojo. Y Savage deja de mecerse para decir: "No existe la memoria real, sino interpretaciones de la memoria. Nosotros interpretamos lo que vemos, y de alguna manera cuando vemos una fotografía nos ayuda a interpretar nuestros recuerdos. A veces hay diferencia entre la memoria individual y colectiva, según la teoría de Wittgenstein, si recuerdas una cosa o crees que las has recordado no es diferente de que pensaste eso o creíste haberlo pensado. No hay diferencia entre recordar algo o creer que lo has recordado".

Un breve silencio sigue a estas palabras de Sam Savage, que concluye diciendo que el filósofo que más convendría a este mundo contemporáneo es Ludwig Wittgenstein "porque vio los límites del pensamiento". Y vuelve a mecerse cadencioso en su silla de madera mientras sus ojos asustadizos recuerdan al Savage náufrago y disperso que lo trajo hasta aquí y que sigue escuchando una voz que ya le dicta su tercera novela.


El lamento del perezoso.
Sam Savage.
Traducción de Ramón Buenaventura.
Seix Barral. Barcelona, 2009.
270 páginas.


Articulo:
http://www.elpais.com 26/09/2009

Rosa MONTERO/ Pequeños libros gordos


LECTURAS COMPARTIDAS
Pequeños libros gordos
Por Rosa MONTERO

El nombre del viento, la primera novela de Patrick Rothfuss, es una historia fantástica, bellamente escrita, que a veces te hace pensar y a veces sentir. Las novelas de Harry Potter son una fiesta: J. K. Rowling es un pedazo de escritora

No todos los clásicos tienen que encantarnos y no todos los libros supuestamente menores son malos. Es más, a veces un libro francamente simplón y comercial nos puede gustar hasta el delirio. Ésa es la maravillosa magia de la lectura, que hace que el lector complete de algún modo la obra que lee con su imaginación, su sensibilidad y su circunstancia. Y, así, a todos nos ha sucedido alguna vez que un texto de indiscutido prestigio se nos antojó un enorme pestiño, o que una novelita ampliamente denostada nos proporcionó unas horas felices. Incluso conozco gente que se avergüenza de decir que disfrutó con según qué libros. Ocultan los títulos como quien oculta a un amante socialmente abominable.

Claro que esos libros en la frontera de lo puramente comercial, las obras llamadas de entretenimiento, casi nunca suelen ser novelitas. Quiero decir que, por lo general, son volúmenes muy gruesos. De centenares y centenares de páginas. Lo cual forma parte de la estrategia de mercado de los best sellers. Ya se sabe que best seller quiere decir más vendido, pero en realidad es un género literario, como las novelas románticas, o policiacas, o de terror. Es un texto escrito con la única intención de vender en abundancia, y hay que decir que muchos no lo consiguen. O sea: hay muchos best sellers que no venden un pimiento. En cualquier caso, las reglas del género son simples: primero, un bestsellerista de pro siempre escribe la misma novela, con pequeñas variaciones de trama pero idéntica estructura, ritmo e ingredientes; y, segundo, escribe libros gordos. Porque la clave de su éxito está en que el comprador sepa perfectamente lo que va a encontrar antes de leer el libro, y en que sienta que por su dinero recibe un buen pedazo, una ración generosa. Nada de sorpresas desagradables, nada de ese temblor, esa revelación y esa inquietud que a veces produce la literatura. Medio kilo de lo mismo, por favor.

Lo cual tampoco está mal. No seré yo quien denueste los best sellers, en primer lugar porque a veces se necesita la pura distracción, pero también porque algunos están muy bien escritos y dan algo más. O tú lees en ellos algo más. De manera que hoy voy a hablar de una de esas obras, de El nombre del viento, de Patrick Rothfuss. Me lo regaló hace unos cuantos meses una amiga, buenísima lectora, y en honor de ella perseveré más allá de las cien primeras páginas, que me gustaron muy poco (el librote tiene 878). Es una obra de género fantástico, uno de esos libros de literatura más o menos juvenil que ahora están leyendo tantos adultos, con un mundo poblado de seres imaginarios, terrores imprecisos, turbulentos peligros. Cuenta la historia de Kvothe, un pelirrojo singular que estudia en una universidad de alquimistas o magos o algo parecido. Kvothe está marcado por el destino, naturalmente: sus dotes digamos brujeriles son portentosas, superiores a las de todos los demás. Además, como no podía ser menos, el chico está perseguido por las fuerzas oscuras. Supongo que todo esto les sonará. Hay mil y un antecedentes de esta estructura, pero el más evidente es Harry Potter, con unas cuantas gotitas de Tolkien. El nombre del viento, título ramplón, es la primera y exitosa novela de este escritor, un profesor de universidad de Wisconsin (EE UU) que, a juzgar por la foto de la solapa, con una luz estratégicamente colocada bajo la barba, tiene aspecto de enano nibelungo forjador de sortijas: vamos, que yo diría que Rothfuss es un friki, uno de esos seres pelín estrafalarios que se saben El señor de los anillos de memoria.

Esto en cuanto a la parte negativa. Pero El nombre del viento tiene algo más, algo que me hizo terminar el librote y disfrutar de muchas de sus páginas. En primer lugar, está bellamente escrito; cuando no se pierde en una maraña de palabras inventadas, hay imágenes certeras y frases poderosas. Los personajes están bien observados, los movimientos del corazón son convincentes, Kvothe tiene el acierto de ser pobre como las ratas y de saber transmitir lo que es ser pobre, la intriga te engancha, la historia te hace a veces pensar y a veces sentir. En la solapa comparan a Rothfuss con Ursula K. Le Guin; pues no, mire, ni siquiera roza la altura literaria de esa gran escritora fantástica. Pero te termina interesando. La novela tiene muchas cosas en contra, y la principal es la falta de originalidad, la fuerte sensación de déjà vu; pero poco a poco, a medida que te va atrapando el cuento, va emergiendo una voz propia narrativa por debajo de toda la farfolla convencional. No olvidemos que se trata de una primera novela. Al parecer Rothfuss está escribiendo ya la continuación. Puede que sea mucho mejor. O puede que no, puede que sea un libro aún más gordo pero más pequeño. Nunca se sabe cómo puede afectarle el éxito a un autor.

Pero, si mencionamos El nombre del viento, entonces no podemos dejar de hablar de la obra de J. K. Rowling. No aspiro a descubrir ahora las bondades de Harry Potter: sería como inventar la gaseosa. Pero sí quisiera recomendárselo a todos aquellos que, sin conocerlo, lo desdeñan como lectura infantil. Yo caí presa de la fascinación Potter y me leí los siete volúmenes, con el mérito añadido (o quizá el agravante) de no tener hijos, lo que quiere decir que me los tragué voluntariamente. Y no pude por menos de apreciar, con rendida admiración, la originalidad de la obra, la sólida escritura, el agudo sentido del humor, la fina capacidad de observación de los personajes y la riquísima coherencia del mundo potteriano. Las novelas de Harry Potter son una fiesta (sobre todo la tercera, El prisionero de Azkabán, y la cuarta, El cáliz de fuego; las dos primeras son más infantiles y las tres últimas demasiado góticas) y la Rowling es un pedazo de escritora. En este caso no estamos hablando de pequeños libros gordos, sino de grandes libros que algunos creen pequeños.

El nombre del viento. Patrick Rothfuss, Plaza & Janés, 2009. 880 páginas. 22,90 euros. Harry Potter y el prisionero de Azkabán. J. K. Rowling. Salamandra, 2000. 380 páginas. 17 euros. Harry Potter y el cáliz de fuego. J. K. Rowling. Salamandra, 2001. 640 páginas. 22 euros.

Articulo:
http://www.elpais.com 26/09/2009

Christian RODRIGUEZ/Marcelo SEGUEL BON: Poemas


Correo de Christian Rodríguez:
christianrodriguez90@hotmail.com

Estimados Señores:

Me he encontrado, aquí en Caracas, a este poeta chileno-venezolano que tiene una obra poética muy interesante pero, poco conocida. He transcrito algunos poemas de él con el objetivo de que lo conozcan y si es posible puedan publicar en vuestro espacio. Mil gracias por su colaboración y sinceros saludos.

El poeta se llama Marcelo Seguel Bon. Tiene un libro muy lindo llamado "Los paisajes imposibles".

Saludos.

Christian Rodríguez...



Desiertos y los fragmentos del mal

Después soñé en la electricidad de los autos y en la vertiente enloquecida de los trenes aéreos en una playa suspendida en el aire del aire de todos los aires crepitando ciego en los atardeceres del amor sin sentido de la verdad desnudo en la cama de Dios son las vendas que cubren mi cabeza y los cables eléctricos son la sed de Dios sí Dios con mayúsculas en un desierto infinito y yo vestido de blanco alguien me hablaba en el desierto de Dios son las piedras enormes son también los desiertos mi mente cañones nieve ocho en el cálculo del hambre siete trenes desaparecen en el aire de una playa con carrusel con flores y muelle sin fin del miedo del miedo eterno de volver a las avenidas ardientes de trinitarias con los motorizados perdiéndose en el olvido de la luz de Dios Laura + Laura de Chile acallándose en el mercado de los sin dientes desnudas senos al aire en las playas agitadas de espanto y en el amarillo de las arenas nos tomamos de las manos para ir dejándose llevar por la velocidad de Dios alpargatas el verde sobretodo el verde las planicies el viento dulce abierto al amor y al mal de mi cama Laura + Laura ¿Dónde estás? sin Dios.


-Bueno, tuve un sueño y en él había una pequeña ciudad, pero el sol me despierta
-Y grité: Oye ¿Hay alguien en casa? Después me vi flotar en círculos
-Todos tenían oscuros antifaces, y me sentí rodeado por la eternidad
-Entonces, soltó una carcajada burlona y dijo: “No sé cuantos magazines le disparé”
-No me podía ver las manos, pensé: -están todos muertos-
-Y todo eso fue como un destello de vida. No te vas, dice
-Una casa imaginaria: Muertos perros, pájaros y verdores
-A las 8:30 p.m. se paraban las radios. Nada de aire x los pájaros lisiados
-Me mordía las uñas y miraba insistentemente hacia la puerta
-Muchos de los compañeros de la compañía no aguantaban y se pegaban un tiro
-¿Si? No me digas
-El Desierto: Entonces, todos se pusieron a colorear. Después, dijeron adiós
-Entonces, Dios eran los cielos maquillados. Laura dice: –sea el olvido-


S/N (dedicado a Kim Ying)

El naufragio fue a media mañana bajo los rayos oblicuos de los mares del sur. 2 grados bajo cero y nadie pasó, ni nadie pasará para el aire suspendido sobre las cordilleras. Silencio tras el vuelo de la gaviota. Ángeles turquesa en la transparencia de otra música: Violación casi al oído izquierdo. Kilómetros de peces agonizaron contra la hermosura exenta de pensamiento. El brillo encegueció a los marineros engominados frente a otro cielo de humaredas. Hubo silencio entre la tripulación, atónitos por el recuerdo de un hipódromo dibujado en el aire por un coleóptero, envuelto por el tisú de la micro historia de los hombres. En las últimas horas del naufragio, entre el estupor de torsos desnudos: Alguien gritó. Una nube permaneció suspendida por horas. Luego se disolvió


Nonsense

Concupiscencia y locura son 2 movimientos de la danza que la mariposa ejecuta frente al ojo geográfico de la bañista sola frente al mar. Tenemos 5 variantes de la misma visión:
a) La mano derecha tocándose el pecho húmedo ¡me he amado tanto! Digo
b) Ese “buscar el templo” según Unamuno + oxígeno = Amor de Dios
c) Puro párpado contra el cielo y estallido
d) Pubis en contra flujo al minuto frenético de la tierra
e) Cosmética sin arcángel mi piel es síntesis al atardecer cierro


Las Postales del Abismo
Caracas, 28 de Agosto de 1999

Amigo Marcelo: Sigo con mi tormento. Anoche, no pude dormir. Me siento muy mal por todo
Te quiero mucho
Laura

1.- ¡Te amo Marcelo! ¡Te amo más que nunca! ¿Te acuerdas del viento que nos hacía llorar? Se apagaron las velas intenté verme las manos y sólo quedó el cielo final. Entonces, vinieron los incendios de amapola a iluminar estos mundos lejanos. Me largo y digo: ¿Dónde están playas de Chile y cielos de Paraguaná?

2.- Helicópteros + Cordillera de Los Andes. Soñaba, pero te oí toda la noche respirando a mi lado. Al amanecer logré ver la lluvia sobre la calle desierta. Vive en mi, olvidado & campos de exterminio. Vive en mí, como todos los pétalos y la sonrisa de mi madre elevándose sobre los campos de Chile. Anda quédate a mi lado: Que la luz de los cirios nuevos ilumine tus ojos dormidos. Hoy sangro toda

3.- A tu lado me morí. Hambre, cielos y las lluvias de Nicaragua nos lloraron todo. Nos llamaron las magnolias del aire y vimos Nagasaki y bombardeos. Tú dices: Fuimos Chile y Venezuela. Fuimos solos y palmeras cinematográficas. Fuimos dolor y tortura, me digo

4.- Mira: Somos 2 piedras más entre la ventolera de Paraguaná. Somos olvidada y lágrima bajo el cielo de Venezuela. Ahora dices: Fuimos DISIP y CNI y todo el dolor de las madres. Anda amor, amigo Marcelo ¿Por qué lloras? Al fin, todo es herida. Somos los magnolias del aire. Entonces las piedras se elevan y ya no hay infinitos que ver. Los muertos lloran a sus muertos

5.- Hipnóticas, las cordilleras lloran frente a los narcisos masacrados, elevándose. Hipnóticos, los azules y eternos nuestros. Lo vi así: Nuestro amor es una fotografía estampada en el cielo. No te olvidaremos desiertos de Caracas y Cristo de Sebucán. Marcelo ¿Cuándo se irá estos malos recuerdos? = Paisajes imposibles & campos de girasoles en verano bajo aviones bombardeando y desapareciendo. Nosotros los magnolias de América muertos levitamos sobre los océanos del mundo. Somos lágrima y trópico. Cierro

6.- Yo, Laura: Catálogo de la psiquis infinitamente blanca. Se vio así: Días de lluvia que no se pueden llevar a la realidad, crímenes que no se acercan al espacio ¿Dime? ¿No viste a Dios? Mecanografías de las mariposas & palmeras al atardecer sobre las desaparecidas del 89. Pétalos subiendo diseminados. Toda Venezuela vive. Queda así

7.- Día 11 de mayo del 2000. Se lee: Últimas tardes del país Valparaíso. Submúsica y virtud de jazmín en la mariposa azul-prusia que vuela brillando. Todo Chile 80 en crisálida, dice: Poco a poco fueron desapareciendo las mórbidas de amor. Fin y se llora. Algo en el vuelo del aeroplano extraviado fueron los besos en la postal. Hoy murió San Salvador. Adiós fascinación & corrupción en los cielos que cubren las fronteras de los idos. Ahora se lee: Yo te quería ¿Por qué te fuiste?

8.- Leído: Laura, prisionera de sus visiones. Transitó el color sobre la bendición de los campos. Quedó referida en patio 18 entre los narcisos. Sobre la nieve, digo: ¿Cristo?: ¡Mírame la quemada lindo! Especulaciones de la carne, fue la mordida entre alambres y nomeolvides en Dawson ¿No ves? Quemadura y grafía en la vibración sobre los desiertos del olvido. Transparentes mueren los países. Cierra y no llores


El ángel es una gota de espanto

(Proyecto: Grafía de las mariposas)

-Queridos desiertos de Caracas. El ángel no me llamó y estoy vestida para matar
-La bendición que nunca me dieron corrompe el atardecer
-En las tardes sin límites, donde el límite soy yo mismo detrás de las palmeras del miedo
-También, soy el olvido: El lenguaje inarticulado de las gaviotas sobre la playa que nos devora en silencio
-¡Es cosa de muertos!, digo, mientras me preparo para el último acto de seducción
-Mientras las olvidadas trinitarias reflejan la velocidad de los motorizados en las autopistas de la perdición, los criminales juegan a rebelarse y se pierden a si mismos detrás de los cinematógrafos, en donde fluctúan las pesadillas del olvido
-¿Ves? ¡Yo también soy una mancha Cristo!, Digo, mientras grabo un carnero en mi piel como registro de los crímenes cometidos a la orilla del mar
-Música de hormigas y maniquíes en las viejas canciones. Un día estuvimos todos juntos, como aquel verano infinito en el río. Esa manera de nadar y los árboles que nos dan sombra durante las largas tardes de la niñez
-Mirando el cielo, la noche me revela la muerte
-Con unos audífonos pegados a los oídos oigo sonidos que tienen un ruido constante (pip pip pip pip pip pip…)
-Una colección de abejas muertas clavadas a la pared, y mi rostro está quemado por los vientos de Dios
-El vuelo de una mariposa es parte de la luz que se va entre las plegarias del vértigo de las flores
-Los desaparecidos del 89, y todo se reduce a la imagen de una casa cerrada como hecho que documenta el crimen no consciente
-¿Quién soy yo, Cristo? Mientras mojo entera, cueros y electricidad


Calle Szabó

(Proyecto - Homenaje al poeta Elmer Szabó)
"Mi ojo y el ojo de Dios, son el mismo ojo".
Carola Bravo.

szabó (1): soy marcelo no me conozco perdí el camino por lo tanto tampoco conocí a szabó lo entreví como quien abre una puerta cualquiera hacia un cielo imaginario en donde los pájaros en sus vuelos no son más que la memoria de un lugar también imaginario la memoria se desmemoriza sobre la piel para elevarse al cielo y convertirse en la cartografía de un espacio ya vivido elevándose hacia el infinito (la casa se derrumba, pero los hilos de la memoria la sostienen, según Calvino) al infinito como un amor como un dolor los pájaros nacen de la piel y la confabulación se hace eterna mientras el paisaje cae en la anarquía la trama inútil de hacer creíble lo irreal lo importante son las geografías la lectura del mundo sobre las cordilleras los músculos contra una playa perfectamente blanca y entre la liturgia de unos pétalos al amanecer y sus mariposas el lento zumbido de lo eterno soy marcelo no me conozco perdí el camino por lo tanto tampoco conocí a szabó y esto va más allá de cualquier significación más allá de las abejas y las amapolas para que szabó regrese a budapest a través de sus puentes y campanarios que eso suponga una nueva religión y que el humo de una vela recién apagada no sea más que el espacio narrado por alguien desconocido que no haya pasado nada que no haya pasado tanta lluvia ni tanto dolor ni caracas que caminar ojala que llegue la postal desde budapest y diga: szabó budapest todo bien vuelvo a vivir.


Szabó (2):

1. cielos de caracas & fotografía de un pez azul perdido entre la cosmética de una ciudad convulsa = último sueño szabó (visto por alguien desde una ventana fluorescente)/: como un click

2. silencio + pájaros/: mirada szabó (toda caracas)

3. pensamiento & epígrafe para las flores de la tarde/: quizás, sin salir de casa/por ejemplo: mirando desde un balcón.

4. ¿soñar con horizontes es arcángel?/: mirada szabó ó el tejido de una rosa no es más que pensamiento de buda & vértebras.

5. hoy es lunes y amanece/: me afeito frente a un espejo con una luz ínfima/: no hay recuerdos -sólo llueve-.


Sólo uno ama. Sólo el otro sufre (1)
(Y de cómo se desconstruyó el lenguaje para encontrar el amor perdido de la poeta Kira Morales)

1.-
El río & el sol /: El cuerpo despojado y su lectura. ¡Ah! La comunicación con el universo
El verdadero Dios (asignado a la memoria). Volver a mirar el desierto: Un lenguaje de signos transparentes
Nombrar /: Conocer /: Grabar en la piedra: Y toda lectura sube a los cielos
El río iluminando mi rostro hasta cielarme. Un pájaro canta en la ventana
El laberinto en busca de significado en el revés de un desierto: Lo blanco sobre lo blanco


2.-
Mapas de mundos extraviados. ¡Ummm..! Las nubes de octubre
Sin Chinatown. 2 disparos /: enuncuerpoquehaolvidadoelamanecer (2)
Mezcla perfecta de los que aman
Amor-si /: Amor-mar /: Amor avión: compartiendo un espacio sin fin
A cabellos enredados por la prisa de un beso (2). Sólo uno ama. Sólo el otro sufre (1)
Kira-Madrid /: Kira-Caracas /: Kira-Atlántica: Estación Otoño /: Paraíso extraviado


Luis Alberto Crespo: Sierra de Baragua /: Carora /: 102 kms quizás. Noches del llano que no terminan de cerrarse. Pedro Crespo Meléndez mirando desde el fondo. Un telegrama: Vente. Stop. Río Tocuyo atravesando el apartamento vacío

Kira Morales: Autopistas de Caracas /: Fotos de amigos ¿Dónde estás tú? El amor que no se va. El mar y el viento que hace desaparecer las playas. Sin fin.


Elementos para la configuración de una música imaginaria

para la película Fando y Lis de Alejandro Jodorowski, dentro de un paisaje delirante:

1) Soñar con flores y personas que cruzan un puente /: mi memoria es la neurosis de las gaviotas al amanecer/: El lenguaje de Lis no es entendido por Fando

2) Carrusel + miles de abejas muertas secas por el sol dentro de una habitación /: todo como el cortometraje del vuelo de una mosca

3) Desgarro en el campo de las mariposas /: áurico el plumaje de los pájaros entre las voces circulares de una cicatriz = la ausencia como aire anterior

4) La velocidad como metáfora de los violentos /: todo contenido en avenidas vacías entre el dibujo de un caballo real y otro imaginario/: Fando se pierde

5) 2 disparos como eternidad entre el humo de un incienso y la memoria de mi piel /: vuelvo a mirar la fotografía de un hombre en un desierto derramando algo líquido


Catálogo del cielo en forma de humo de cigarrillo
(Un pequeño pájaro canta en la ventana)

1) El agua cae, rueda. El agua rueda, pasa. Nadie la tiene. Nadie. (1)

2) De un silencio a otro. La no-palabra. Nadie frente a los paraísos fragmentados

3) El agua calla. Lo que no existe. El lenguaje es una tercera persona

4) ¿El vuelo de un pájaro no será parte de un mecanismo del infinito? El cielo pasa como una exploración. Todo como un sistema de conocimientos

5) El agua cae. El pájaro abandona los círculos de su lenguaje. Nadie frente a las explosiones psíquicas del amor

6) Como el color que atraviesa los parques. El amor se entiende como un acto de nomadismo

7) El lenguaje implica el trato con las sombras. Una cerradura. El ángel sitiado por la eternidad

8) Un fósforo que se quema (signo que contiene un referente imaginario). Un pájaro encerrado dentro de un no-lugar. El agua cae desde un paisaje ciego

9) El agua rueda, rueda. Es octubre y los cielos sobrevuelan los cielos

10) Un gesto de despedida & un estado de coma. El amor es un jeroglífico en los muros de la mente

Nicolás Guillén


Cielos Chinatown
(Una tarde una playa Laura dijo Azulándome)
(El endurecido cielo y perdido en laberintos de maquillaje quemaba)

¿Qué será de los pájaros del Chinatown? Si mira: Todo fue como un destello de vida, me digo: En el camino con restos de nubes de octubre en el cheek-to-cheek inconcluso delCristodelosSantosDíasdelaGaviota. Resplandecí en medio de aquella autopista bajo el rumor monótono de un cielo con desierto, con soldados y pedazos de limón seco. Ahora llamea al sol la santurrona bahía: Un puerto que olvidé picoteado por pájaros del Chinatown que emigran, que son una quemadura, que se eleva, que se pierde entre tus muslos: Si, digo

Ahora cae el sol del bosque sur. Cae sobre las cortinas que se están batiendo. Cae como avión en las estaciones del paraíso, y azul dice: ¿Oyes?: El gemido de las flores decapitadas sobre el panorama ciego-venezolano hasta cielarme, si hasta cielarme del color del pájaro que atraviesa un parque: ¿Almohadas? O pared de hospital con Cristo en mis manos que hablaba laberíntico a unas bañistas solitarias, que hablaba a la crueldad santísima de las trinitarias y te veo saludarme al lado de mi cama. Si como un destello de vida en las islas del trópico, como un viejo quitasol de una playa que oscurece el cieloChinATown

Plano americano: Un avión atravesando los paraísos envenenados de una mariposa que revolotea celosa de su sombra. Plano detalle: Un teléfono que suena y mi madre contesta, o ¿soy yo sentado en un banco de plaza bajo la luz del invierno? Es invierno, es traspasando la arena olvidada de mi cielo desconocido, imaginario y corrupto. Dices: Caballo. Dices: Flor: Fuga vetusta y devorada. Ahora mi canto es llameante santísimo y lluvia. Al amanecer desaparecen los pájaros atrapados por la MicroMáquinafilmadoraDelossueños

Me llamé la mañana, la endurecida carne. Dime que no. El nuevo espacio del AmorAzulándome como nube con rieles que se hunden en el mar. Me iluminé a cielo abierto: Si nada de aire, digo: Afuera el paraíso subía con fragmentos de pájaros lisiados por LosSeñoresdeLosOscurosAntifaces. Ahora ha empezado a anochecer. Me volé los cielos de los ojos. Dice: Yo siempre pensé en ti

Dice: ¿Qué pasa Heart Beat? Mientras alguien suelta una carcajada burlona. Entonces, me piden que apague la luz y cierre los ojos entre una ventana que cae en mi memoria, como alas con gaviotas y las piernas alumbradas por el sol: Mil capítulos de amor, de espectáculo con fragmentos de esplendor y contra la sombra: Un laberinto que se diluye en espirales de humo de tabaco. Es de noche, Laura y Hombre fuman en la oscuridad

Puedo ser feliz al mediodía entre las trinitarias como un correo aéreo con sabor a Dios: Picoteadas ventanas suspendidas contra un cielo rojo: Beata bendición con brazos abiertos como alas de pájaros y muelle-verano con hambre, como un río. Una leyenda sube por las blancas paredes de la habitación: Sábana concupiscente en donde cavilar, cavar un hoyo, un desierto infinitamente blanco y quizás resurrección de la penetración en los agujeros del alma que son eternas cárceles de luz

Y blanco ese filtro de sol en lo alto de su sien me perdone el prodigio del gemido: Me hundo en la carne, me hundo en el sudor que golpea la puerta de la eternidad: El catálogo sin fin: El exilio de los locos


CORREO INTERNO

(Versión: Hombre mirando el mar)
Mi dios son las vendas que cubren mi cabeza

1.- Al amanecer mi memoria es la neurosis de las gaviotas/: oraciones & trepanación /: goce aéreo

2.- Busco un mensaje cifrado un cielo que nunca vi/: ¿Podrá ser un gesto de despedida?

3.- Señor: Penetra en mi herida como un desierto/: como aves & tijeras /: soy la lluvia sobre mi cuerpo elevándose

4.- Desde el espejo, un amanecer lo vi todo con amapolas subiendo & clavículas

5.- Veo el infinito desierto que atravesé miles de veces hasta llegar a los desiertos de Dios/: me reciben las manos de mi madre y miro una gota de agua

6.- Camino entre cielos con hormigas muertas en los bolsillos/: vuelvo a ver los patios mojados después de la lluvia & papelillos flotando en el aire como un laberinto

7.- Y alejarme pensando en rascacielos y personas cruzando un puente que se resisten a ser oraciones subiendo a los aires & todo se reduce a un gesto de despedida final

8.- Hormigas muertas, mar de Valparaíso y calles que me perdieron bajo los cielos de Guatire

9.- Los cielos perdidos & todo mensaje cifrado se encuentra dentro de un sobre azul que contiene una playa

10.- Estuve muerto y busco una calle que me pueda unir con aquel que fui/: calle Von Schroeder & pared de Dios que suda


Visiones de una playa que me asfixia

(todo como un abismo)

1.- ¿Cómo puedo contener cientos de abejas muertas secas por el sol dentro de una habitación de un viejo molino que olvidé?/: un carrusel con flores sobre la playa & ola fría que me atrapaba

2.- La ausencia es una luz oblicua que ilumina mis pies/: puedo orar entre el sol y el desgarro del campo tecnicolor de las mariposas

3.- Soñé que nos tomábamos de las manos sobre la playa, después fue la velocidad de Dios en mi que me borró/: avenidas vacías & hipódromos desapareciendo en el aire

4.- Entonces, vi algo como un ángel que me hablaba entre el humo del incienso y el espectáculo de mis palabras que subían a los cielos

5.- Fotografía de un hombre en el desierto derramando un aceite negro/: y fue el rostro de la virgen mirándonos dulcemente & naranjales que me hacen llorar

6.- Y soy débil como un tren con gaviotas que regresan a mi habitación y yo despertándome en la oscuridad/: como el olvido imperfecto de los prados en donde me perdí

7.- Sábanas blancas asfixiándome como un mar con mariposas, y el rostro ensangrentado de Dios contra mis mejillas/: mujeres rubias & muelles que se pierden en el mar como entregándose a este cielo lleno de violetas

8.- ¿Qué será de las alamedas después del sol de los veranos?/: ¿Qué será de los ríos después del esqueleto de los cerezos & patios de sol de mi madre que me llegan a visitar?

9.- Y fueron los cangrejos de agua y la mujer del marinero hundidos en un cielo con almohadillas que me salen a recibir/: caballo con quemaduras & hormigueros

10.- El paraíso de algunas flores con naufragios de quemaduras infinitas/: todo como una despedida


Mi rostro como fragmentos de un cielo
(veranos con anzuelos & camino de hormigas)

1.- Me abandono finalmente a la contemplación de lavamanos con agua de cielo que rebalsa fotografías de marineros (3 de mayo del 2003)

2.- Tengo mi mente llena de naufragios: Dramas minúsculos de flores que crecen sobre mi cama y que han tomado posesión de mi cabeza que la tengo abierta como un verano que parece protegerme del sonambulismo de las ciudades extrañas (3 de mayo del 2003)

3.- Soy todo sol, sin salidas para mí ni para ellos amarrados a esta hermosa catástrofe que es cielo y de esencias untan mi cabeza llenas de la voz que es pérdida y ganancia e imposible de desprenderse (11 de mayo del 2003)

4.- Un sueño quizás. Invoco a cada ave marina, a cada angustia primitiva al borde de un abismo lleno de cerezos (24 de mayo del 2003)

5.- Así pasan las horas frente a la pared que es Dios, un verano con anzuelos enrarecido por mi abandono que es elevación y posesión como aves traspasadas por un horizonte que no es horizonte, sino jardín con ola de playa & encantamiento (25 de mayo del 2003)

6.- Así pasan las horas en esta cama en este hilo que va y viene a través de mis párpados con arena que cae con estremecimiento resplandeciente sobre mi vida (15 de junio del 2003)

7.- El mar y sus pasajeros como camino de hormigas que iluminó mi delirio, mí salida del mundo que cambié por una minúscula caravana que se pierde en las arenas de un lugar que me es imposible adivinar (24 de junio del 2003)

8.- El mar que ilumina mis frágiles pasadizos. El mar como gaviota y muelle de luz que se traga las nubes y esta lluvia que comienza a caer lentamente sobre mi cama, con marinero con frío y sangre de Cristo que no ve sus brazos extendidos, que no ve el desierto frente a él con palabras que se queman al elevarse (24 de junio del 2003)

9.- Al final de una batalla entre una eternidad y otra la vida o muerte. Quizás la conversación de los perdidos (24 de junio del 2003)


El mar como correo interno
(proyecto: eternidad & ausencia)

1.- Vuelvo de un día imaginario que se hunde en mi memoria lleno de luz pétalos amarillos y trenes al final de un verano/: necesito dormir: Necesito que el sol caiga sobre mi cuerpo iluminándolo

2.- No puedo dejar de correr/: no puedo dejar de ser luz esa luz intensamente azul que me atraviesa como agua fría, y que me deja al comienzo de un desierto blanquísimo hacia donde los ojos del Señor me ven

3.- ¡Soy las heridas! Digo, mis ojos atravesados por una película como un ángel que siempre ríe y que me lleva al niño que fui sobre las playas de Chile

4.- Enfundado dentro de un traje blanco soy el viajero, soy la carne de Dios que es ola que sube que moja y que está lleno de amor

5.- Un cielo frente a otro cielo/: mi mano sobre mi nuca y los horizontes están quebrándose, siempre quebrándose

6.- Película de caballos negros como excavaciones que penetran en mi habitación a media luz/: me sujeto a la tabla para cuando la ola fría nos eleve y nos vuelva eternamente azul

7.- Cada brazada es una huida hacia un reino lleno de espuma gaviotas y voces extrañas/: una huida hacia mismo hacia las calles que terminan en el mar/: queda consignado: Paraguaná + Selvas de San Camilo

8.- Caminamos sobre la playa en diferentes direcciones pero nos amamos como la música que nos transparenta/: por fin puede entender ese viejo chiste que a ti tanto te gustaba/: ¿ya ves? Todo es un juego de equilibrios

9.- Volverán los veranos, las playas y las ciudades adormecidas después del almuerzo/: volveré a darte el beso que cambió mi vida

10.- ¿Quién puso en mí aquella pared blanca?/: la voz de mi madre que se pierde entre la luz de los parques entre los soles que me enmudecen como la lluvia como un cine frente al puerto

11.- Necesito correr, necesito estar en silencio dentro de una zona que no me pertenece con barcos a vela y restaurantes vacíos desde donde sale una lágrima que asfixia el cielo y el mar/: como las mejillas y el chorro de agua fría que siempre me enmudeció


Movimientos para el desciframiento y la consagración

I

1.- Murmurante secreto. Obsesivos pájaros que se atropellan como asesinos

2.- Contra cielos invertidos. El hombre-pez dentro de su barco-fábrica

3.- Costas lejanas (ángeles con frágil pasadizo)

4.- Todo como un beso + jardín con Dios. Ya se sabe huí de las sombras y las meditaciones (ver filmación de cuando el desierto se oscureció)

5.- Ya hablé del atropellamiento de unos obsesivos pájaros. Ahora caen sobre mi cama como cables eléctricos, con asesinos que se cruzan y que no son nunca capturados (palmeras de la ilusión)

6.- La consagración se reduce a un si revelación del caos = ahora se lee: Santa Teresina. Todo como un mecanismo del infinito

7.- Cerebro-barco al servicio de la exploración como la escritura manuscrita de unos marineros muertos + mariposas producto del silencio y la incomunicación

8.- Entre la jauría, el hilo que sostiene el vacío


II

1.- Mundos invertidos. Todo forma parte de una confabulación de pájaros

2.- ¡Oh vírgenes! La otra cara del silencio

3.- Como sandalias a la orilla de una playa blanquísima. Lengua, uñas e incendios sacados de un cielo

4.- De lavamanos rebalsándose de totalidad, de ostias como verbos

5.- Signos de hundimiento = la misma sombra que conspira energía que acecha

6.- Por ejemplo: Una simples postales amarillas de cataratas y aeroplanos son parte de un hilo invisible que nos conduce a un sótano, en donde habita un fantasma el fantasma agarra un hilo y lo lleva a través de un espejo infinito

7.- En fin, es una máquina que sabotea los sueños y que permite que las personas se desentiendan de la totalidad ¿Quiénes son?

8.- Un niño que juega en un patio asoleado. Un juguete esconde aquellas oscuras potencialidades. Todo como un murmurante secreto

9.- La vida queda reducida a una ola que multiplica el enmarañamiento


III

1. - ¡Hola Heart beat! ¡Hola Rastaman! Lenguaje para la transmisión de la energía

2.- Visiones para un aire delirante (proyecto: configuración para una música imaginaria)

3.- Amapolas fijas para rescatar la velocidad en la invulnerabilidad de los parques. El dibujo de una persona ciega y una escopeta como elementos radiológicos dentro de un libro de primaria

4.- ¿Confusión cósmica? El nuevo pensamiento es producto de la desnudez, la risa y las lluvias del verano. El polvo radiológico producto del caos y la rebelión permanece dentro de un sobre azul que todos desean

5.- Playas y nuevamente digo que todo se reduce a un gesto de despedida

6.- Buscar una palabra que pueda unir los vocablos “pato” y “alarido” ¿Podrá ser caravana? (proyecto: lenguaje-tijera en busca de la inocencia)

7.- Como destapar la loción de afeitar como mecanismo del infinito cotidiano contra el desamor, pues une silencio con ocupación lo que resultará en una nueva imaginación y la manifestación de una nueva idea


IV

1.- Volutas de humo de cigarrillo producto de un diálogo infinito. Un pequeño pájaro posado sobre la copa de un árbol que se logra ver a través de una ventana

2.- Digo: el movimiento del éxtasis en la experiencia mística supone superar el cuerpo. El pájaro está cantando contra un cielo que me recuerda el rostro de una virgen

3.- Hundimiento e ilusión = imagen de un hombre solitario frente al mar ¿Párpado o devastación?

4.- Las volutas de humo de un cigarrillo se reconstruyen contra la memoria y la combinación verbal de los que alguna vez dialogaron. Todo remite a la mirada perdida de un hombre solitario frente al mar

5.- Las fotografías atrapan al ser por un instante (una caravana se pierde en las arenas de un desierto desconocido). Todo refiere a un plan infinito donde el vacío nos revela que nada ni nadie está donde debiera estar

6.- Los sueños & la imaginación son la forma más silenciosa e irracional que tienen los hombres de expresarse. Palmeras cinematográficas contra una tarde imaginaria que se disipa en volutas de humo de un cigarrillo

7.- Alguien y algún lugar canta nuevamente digo: “soy hundimiento e ilusión” ¿Colgamos infinitamente de la nada?

8.- Poesía = cerradura imaginaria el hombre solitario frente al mar logra dar con una serie de significados con el único propósito de lograr escapar de la nada


V

1.- Vaso viene de vasis, viene de vase de Chinatown o de restos de nubes de octubre

2.- Todo destinado a un catálogo de amores donde la belleza no es el móvil, sino antiguos árboles y mariposas que se traslucen

3.- Vaso viene de flor y de días de olvido

4.- Digo: ¿Cómo construir un gesto de despedida sin que la última mirada no altere a la micromáquina filmadora de los sueños?

5.- Vaso, viene de desamor

6.- (Opio + Flores artificiales) y todo conduce a caminos inconclusos donde un desierto multiplica el laberinto (todo refiere a un plan infinito)

7.- Un boomerang. El efecto de un cielo

8.- Rouge


El temblor

Y entonces viene con su música cruda la que rompe earthquake tremblement de agua pequeñas inconsistencias que finalmente quedan como grandes quemaduras la mirada que procura trascender contra cines abiertos agrietados en lo defectuoso de la tarde disipada que gira como un helicóptero sin luz seca de pájaros solos la mano que se abre en señal de ardor contra horizontes rojos y película de nieve ardiendo como pensamientos con flores el muslo imaginario a la que le caen rayos de sol la cortina sexual abierta hacia interiores blancos polvorientos la muralla de piscinas de pájaros muertos contra el intercambio de besos y líquidos desconocidos todo como barbitúricos con helicópteros obscenos ardientes detenidos en el sur si en el sur con esqueletos y lagos vivos humo mucho humo en las tardes lejanas infinitas de silencio que nos atrapa como moscas extrañas y dice querer amar con lentitud con mudez en el gemido de los días añejos a pesar de la soledad del movimiento dice querer amar en la desnudez feroz apasionada justo donde se expresa el movimiento justo ante el terror de una calle extraída un sin sentido hacia una cobertura imposible de pájaros sometidos a la imposibilidad del acercamiento de la comunicación ni las gotas de sudor ni los pálidos rayos de sol ni los asesinos continuos a la fluctuación del error del testimonio de unos lugares fijos que desaparecen pero que nos conceden el sentido del espectáculo inhabitado el espectáculo de zonas cerradas hacia cielos con cenizas nuevamente el temblor earthquake tremblement dices con tu boca dura de hilvanar ciega que te desmoronas ante horizontes de horror peldaños que el día nuevo desordena y digo: El temblor es la quemadura del amor que escarza que esconde rotando sobre paisajes inútiles y costuras de perros que se esconden de algo que los aterra y entonces vuelve con más fuerza y sacude nuestros organismos abandona mares y no admite besos apurados no admite entidades contradictorias inmóviles nos cerca nos duele la arena nos transparenta allí en donde queda el ojo para romper la gravedad desterrada contra sombras compulsivas férreas y de horizontes de ladridos de la representación de automóviles que se encienden como un fósforo sólo con el pretexto de huir a través de la fisura de su propia voz el abandono ante el vértigo de un paisaje eléctrico que nos digiere hasta el extremo de permanecer en silencio como soldados en el desierto que cavan un hoyo el ruido enmudecido por los muslos de la muerta de la desaparecida ante el sol allí desde donde parten los alambres hasta el sueño canino del hambre con dientes apretados el tejido que ocultamos en lo hondo de los huesos de las habitaciones pero que el temblor deja al descubierto como islas como pupila que se extiende hacia el sexo inexplorado que mi cuerpo no ejecuta y el viento nos arrebata el escaso placer de correr hacia columpios con flores que olvidamos una infancia nocturna el viento nos arrebata nuestra condición que se estrella en el impacto inaudible de una atmósfera animal desconocida de territorios lejanos absortos sin diálogos en el vuelo de la carne de alguna rasgadura imaginaria que se vaya que se aleje con cárcel de carne 6 p.m. el temblor duro de colegios de uñas partidas de arena amenazante y anárquica no me esperes el temblor de agua no me esperes earthquake tremblement te lo digo no sé porque te lo digo son las 6 p.m. y el aire me impide abrir la boca y no sé que decir pero te amé te amé no lo dudes nunca es de día y el firmamento nos protege la desnudez la penetración seca y nuestros cuerpos están sin vértebra sustraída como un pez encadenado a un silencio de incendios el temblor atraviesa los últimos movimientos nos cauteriza nos exprime como palmeras batiéndose como piernas tropicales como aviones con rótulos extraños como fuego de trópicos con moscas de la noche entonces se rueda la última escena y el hilo del telégrafo sacude la lengua del suicida como ves la eternidad son los besos los títeres que retumban tras los gritos de las vagabundas que queman como teléfonos que odio me quedo en el desierto de las uñas cortadas en el desierto del soldadito de plomo dentro de una caja de fósforo con transeúntes e infinitos que preceden a la agonía que no me atrapa que no me termina por atrapar como una liceísta desnuda que no sabe que me arremete con piel y vértebras para lograr el diálogo de los que nunca han podido dialogar porque están llenos de temblor están sin mar y temen a las emboscadas y a las certidumbres de hilos rojos y de pisadas con jeans vulgares que dejan ver los trozos de cristal y finalmente termino buscándote lejos de la luz y me dejo ver pose de pájaro no se fue desde la primavera al otoño y aviones que nos olvidaron el desnudo y un cuerpo que no atrapa los gestos a la intemperie de caminos con sombrillas que vuelven a revelar la verticalidad del deseo y escribo esto con horror y con apuro lejos de las sirenas y el vacío húmedo de los laberintos de las peluquerías ardiendo y que permutan los párpados al aire la reverencia de la respiración como único movimiento de dos personajes que no logran desatar el nudo del espacio no logran borrar las palabras escritas sobre la arena y aún así no logran entenderse por temor a los fríos vientos de enero cuando cae el sol tus ojos están allí nuevamente en la transparencia de la trascendencia de los pasos del amor dos cuerpos separados no los logré ver y quizás ya idos dice: Estoy aquí con tus soldaditos en la nieve ya lo ves ahora son las 3 p.m. y estoy aquí en esta guerra del exterminio en los cuerpos en los poros del cielo si del cielo no hay pasos no hay decrepitud no hay gestos que sugieran los silencios la fragilidad de las cicatrices que magnifican el movimiento de los cuerpos sobre las playas hasta que incluso el sol y la lluvia nos evada como deseo en la flora de tus pezones y el cielo como único reino del ardor nocturno todo esto es el temblor de aguas turbias y pieles blancas y algo que se multiplica entre el llanto de corredores solitarios y algodones en el suelo en donde vigila tu luz que despuebla las calles y de mujeres que bajan la mirada de deseo y el remolino de la desilusión del hundimiento de no querer mirar las contracciones de la piel y el cigarrillo de la última canción yo estaba allí frente a un idiota que deseaba quemar porque me cegaba como un flash que me volvía impotente ante las osamentas sin agujero el olor de una yegua sin umbral y de odiar si de odiar sin fin en la pradera de huesos y de helicópteros sobre nuestras cabezas como perros que se multiplicaban inconscientemente en el viento de la lejanía gota a gota el ritmo tenaz de la putería danzante si porque los cielos son la putería de los días sobre los mares infinitos y de carnes convertidas en instantes de la calma el esplendor de la piel línea a línea en la batalla eléctrica la batería que quema la nieve y no hay pájaros a quien culpar de las palabras que se deben acallar entre el vaho entre las tinieblas que me comen los caminos hacia el cielo hacia una casa me quedo y derramo el espacio sin calma.



Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ∕Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules

Violeta PARRA: cabeza de pájaros azules Por Juan ÍÑIGO IBÁÑEZ 2017 marca el centenario de la cantautora de “Gracias a la vida” y ta...